sábado, 23 de agosto de 2008

El gato y su pandilla



Lo de ser periodista aún me parece algo surrealista, ¿qué te transforma en uno? Pasar varios años escuchando cientos cosas que, honestamente, no recuerdo casi ninguna de los primeros años. No sé si disculparme o criticar a mis profesores, pero lo concreto es que me muevo más por el sentido común que por los pensamientos de grandes filósofos y lingüistas, muchas veces sobre valorados y citados hasta el cansancio por quienes buscan aires de grandeza o se jactan de una erudición de bolsillo.

Lo concreto es que en oportunidades no queremos ver lo que pasa frente a nuestros ojos, a pesar de ser “entrenados” para ello. Pero,cuál es el punto donde se deja de ser periodista.

Recuerdo que unos fotógrafos ganaron un importante premio por una imagen de un pequeño niño africano agonizando por inanición. Era realmente impactante. Resumiendo, el niño murió frente a sus ojos y ellos en lugar de intentar salvarlo, capturaron el momento. El cargo de conciencia fue tal que uno de ellos terminó quitándose la vida.

Hace poco me tocó vivir una experiencia que, obviamente sería una falta de criterio compararla con la anterior, me dejó pensando.

Frente a una aseguradora, bajo un auto se sentía el llanto de gato. No lo percibí, no así mi acompañante, quien con una sensibilidad propia de las mujeres, inmediatamente quiso ver qué pasaba. Efectivamente yacía mal herido un felino amarillo, que gracias a su collar intuimos tenía dueño. (Cuando se lo revisamos ¡OH Sorpresa!, no tenía la dirección o teléfono. Para qué le ponen collar sin esos datos)

Había sido atropellado hace un par de horas como más tarde nos explicó un trabajador de un edificio en construcción a pasos del suceso. En la desesperación de no saber como ayudarlo, atinamos a sacarlo de su escondite, pues sería nuevamente arrollado al arrancar el auto que lo guarnecía. Tenía las patas traseras fracturadas (ese es un diagnóstico de un periodista no de un veterinario, así que queda a criterio tomarlo en cuenta), intentaba moverse pero el dolor se lo impedía. Fui a consultar al edificio vecino por si alguien extrañó al gato. Nadie.

Ya estaban todas las ejecutivas de la aseguradora pendientes gracias al aviso de mi compañera. Cada usuario que llegaba se lamentaba por la mala suerte del minino, algunos lo acariciaban. Todos estaban reunidos en torno a él, seducidos por la curiosidad o el morbo. La angustia que sentíamos los presentes se incrementaba, tanto como los lamentos del animal. Finalmente, una de las clientas, que desde el inicio se vio interesada, se lo llevó a la consulta de una amiga. No podía dejar de sentir un cierto orgullo o alegría por contribuir en tal desenlace, sin embargo, debo reconocer que al principio, ya sea por ignorancia o temor, propuse pasar de largo y dejarlo abandonado a su suerte.

Ese día fue cálido, me sentí tranquilo y contento. Quiero pensar que el gato sobrevivió, que perdió una de las siete vidas.

No sé que hubiese pasado sin nuestra intervención, seguramente los dueños creerían que el gato escapó y tendrían la ilusión de su regreso.

Por mi parte, espero no volver a cerrar los ojos.

7 comentarios:

Maria Laura Tuyaret dijo...

Muchas gracias por tu visita y tu opinion. Mucha suerte con el blog! Laura (El Infoscopio)

Ñoña memoriona dijo...

Hola, gracias por pasar por Monoblogueando.
Hay cosas que recuerdo de algunos profesores, sobre todo porque recién ingresando a la U hay muchas cosas que te sorprenden (la juventud y capacidad de asombro tienen que ver con eso). Me acuerdo que a Paulo Ramírez le gustaban los Beatles, jaja. Que Frankfurt no es sólo la ciudad donde vivían Clara y Heidy. Que es imposible no comunicar, que Capa era capo, que uno se construye su noticia con los fragmentos que lee del mundo, (Gracias, Tito Vera). Que la Filosofía todavía puede ser entretenida (Gracias Renato del Colegio y Somoza en la U). Uy, una avalancha de recuerdos...
Saludos

Soledad Burgos dijo...

ME NIEGO ROTUNDAMENTE A TRABAJAR BAJO EL RIGOR DEL MÉTODO, NO SÉ HACER OTRA COSA QUE SER COMUNICADORA POR INTUICIÓN....
APUESTO POR LOS SENTIDOS,,,LOS LIBROS SIEMPRE CADUCARÁN
UN BESO
SOLEDAD

Karenvon dijo...

Muchas veces no queremos ver, y lo peor aún es cuando las cosas le están pasando a gente que nos importa, delante de nuestros ojos, y nosotros nos cegamos. Y no es sólo mal de periodistas, es un simple error humano.

Saludos!

MrsSelfDestruct dijo...

Hola...muchas gracias por tu comentario. Debería haberte posteado en la entrada más reciente, pero ésta me parece interesante.

Yo soy periodista titulada, hace casi un año que rendí mi examen de grado y lo pasé, no sin antes haberme preparado como seis meses para eso. Preguntame ahora si he conseguido pega: NO!! no me ha servido de nada haber estado encerrada cinco años en una sala y si me llegas a preguntar qué recuerdo de lo que me han enseñado, la respuesta será CASI NADA (Salvo lecciones de vida que algunos profes me dejaron)

Para mí no hay algo que haga o deshaga al periodista, éste nace y no se hace, pues la capacidad de reaccionar frente a lo cotidiano con un ojo más frío y crítico es díficil y no todas las personas poseen esa capacidad. El ejemplo del fotográfo que señalaste me parece bueno (él se llama Kevin Carter y, luego de haber recibido el Pulitzer por esta foto, se suicidó. Seguramente atormentado por la culpa, por el hecho de haber pensado como periodista y no como humano)

Entonces a lo que voy es que el periodista es humano en su deshumanización, es capaz de conmoverse y de verse sorprendido por algo, pero el fin que consigue con eso es distinto.

PD: Me alegro de que hayan personas como tú y tu amiga, yo soy una férrea amante de los animales y no podría haber abandonado a ese pobre gatito a suerte.

Pasaré por tu flog seguidamente.

Saludos futuro colega.
Gisse.

MARTA FRANCISCA dijo...

ESTA BUENISIMA TU ESCRITURA, LO QUE ESCRIBES DESPERTO QUE ECHARA UN VIZTASO Y ME PUSIERA A LEER
BENDICIONES

Verónica Reyes Serra dijo...

Ohhh, qué día ese del gato. Yo en cuanto lo vi supe que estaba herido.

Bueno, con respecto a la labor del periodista: yo siempre he pensado que la labor del periodista es registrar y no intervenir en la linealidad de los hechos. No obstante, uno antes es persona que profesional,

Un besito y te quiero millones.
Estoy feliz de que te hayas animado a escribir.