martes, 4 de noviembre de 2008

LÁGRIMAS DE HOMBRES


Cuántas veces hemos escuchados que los hombres no deben llorar. Cuántas canciones contienen letras en las que se reafirma tal condición de invulnerabilidad ante el dolor. Por qué se acuñarán tales frases. Será simplemente machismo o un pensamiento de siglos pasados.

Independiente de su origen, la realidad nos muestra lo contrario. Es imposible abstraerse a situaciones que duelen, que calan hondo el alma. Las penas de amor afectan tanto a hombres como a mujeres. El dolor por la pérdida de un ser querido es razón suficiente para expresar la amargura reinante en tal momento. Los sentimientos causados por emociones fuertes o simplemente por alguna película o expresión artística en particular son iguales para ambos sexos.

Cuando el sentimiento es de verdad, no existe motivo para esconderlo. El domingo pasado cientos de personas, hombres mayoritariamente, dieron rienda suelta a sus emociones y sellaron con lágrimas un capítulo negro en su vida.

Como parte del trabajo periodístico he tenido la suerte de conocer distintos mundos, diversas historias y realidades. Una de ellas, seguramente la que más pasiones mueve, es el fútbol.

La alegría de un triunfo y la desazón por una derrota son sentimientos difíciles de explicar a personas ajenas al denominado planeta fútbol.

El domingo era un día importante para miles de hinchas. Se definía su futuro de su club en el fútbol profesional. Perder significaba descender al balompié amateur, sin embrago el optimismo reinaba en el estadio Municipal de Concepción. Las camisetas aurinegras teñían el coliseo deportivo y los cantos de la hinchada quebraban la monotonía propia de un domingo. En aada minuto previo al partido llegaban más hinchas con banderas y lienzos del equipo de sus amores. Estaba todo listo para una fiesta, especialmente el ánimo.

Comenzó el partido y el nerviosismo se apoderó de jugadores e hinchada, sin embargo los cantos no cesaron. Antes de que el árbitro pitara el término de la primera mitad, el equipo local se puso en ventaja. La alegría era inexplicable.

Segundo tiempo y es otra la historia. La escuadra visitante marca en dos oportunidades y por un momento silencia el estadio de avenida Collao. Pasado el impacto de tan duro golpe, la hinchada sigue cantando, con más fuerza, tratando de darles su energía a los jugadores.

El tiempo era su peor enemigo. La suerte parecía haberlos abandonado hace rato. Tiros al palo y disparos errados sellan una historia de dolor. Ya no quedaba nada por hacer.

Las caras de incredulidad dan paso a las de tristeza y de ahí al llanto desenfrenado. Cientos de hombres que hacen del fútbol su pasión, su alegría, se encontraban en el desamparo. El club de sus amores ya no forma parte de los clubes profesionales. El descenso a Tercera era un hecho.

He tenido la suerte de conocer la historia de aquellos jugadores que salieron derrotados, conozco a su hinchada y el esfuerzo que realizan por seguir al equipo del almirante. Durante el partido dejé a un lado la objetividad periodística y me senté con la hinchada, con la “Furia Guerrera”, viví el partido a la par con ellos y sentí la frustración de la derrota a su lado.

Al igual que ellos, que los seguidores de Arturo Fernández Vial, no logré contener la pena y con un par de lágrimas despedimos al equipo ferroviario.

3 comentarios:

Verónica Reyes Serra dijo...

Fue demasiado fuerte ver cómo el Vial dejaba el domingo de ser un equipo profesional, para caer a la categoría de amateur. Las noticias, los portales, las radios... todos hablaban incrédulos de lo sucedido. Desde mi casa, sentí el derrumbe...

Y sí, es más fuerte aún ver momentos difíciles cuando uno conoce de cerca a los personajes (gracias a esta profesión).

Respecto a la introducción de tu post, sólo puedo agregar que igual pienso que es una tontera eso de que los hombres no lloran (aunque The Cure la lleva).

Más hombre es aquel que expresa lo que siente, que aquel que esconde y reprime sus sentimientos.

Un beso, Carlo.
Te quiero mucho.

esteban lob dijo...

Es inconcebible que después de semanas, el pomposamente llamado Tribunal de Disciplina del fútbol ¿profesional? todavía no aclare si por infracciones de no pago oportuno de remuneraciones y otras yayas, el que desciende es F. Vial o Copiapó. Mientras tanto, el club "favorecido" finalmente no contará con tiempo para buscar fórmulas motivadas por un supuesto anhelo para que su continuidad en Primera B. sea mejor.

(Necesitaba desahogarme en una página afín)

Carlo Rodolfo dijo...

.....y ahora el pobre vialito va último en el grupo sur de la Tercera Divisón "A"